Es normal que sientas que a tu agenda le faltan horas. Vives el día a día con un ritmo frenético y la sensación es la de ir en un coche de alta gama pisando todavía el acelerador en entornos de curvas. La sensación de poder rozar la falta de control viene varias veces a tu cabeza, pero estás a tiempo de evaluar si las cosas deberían ser así.